jueves, 3 de septiembre de 2015

Conferencia y Homenaje a Armando Salgado

Las suyas no son las únicas fotografías del suceso que la historia ha registrado como Halconazo, sin embargo sí son las únicas que demuestran que Luis Echeverría Álvarez y el PRI han mentido durante 44 años, que sí fue un crimen de Estado, que no se trató de un enfrentamiento entre estudiantes y que se usaron rifles de alto poder contra los jóvenes que se manifestaron el 10 de junio de 1971.
 
Esta es una de las cosas que quedarán establecidas sin género de dudas el próximo 11 de septiembre de 2015, cuando tras la conferencia magistral de Noah Chomsky, Armando Lenin Salgado de su testimonio en el coloquio de izquierda organizado por editorial Siglo XXI, en el sitio mismo donde hace 47 años captóla puerta de la Escuela Nacional Preparatoria, horadada por la bazooka del ejército.
 
Las fotografías de Armando Lenin  contribuyeron también a la liberación de la maestra Concepción Solís y de Mario Menéndes, entonces director de la revista Por Qué? y hoy director de Por Esto, uno de los diarios regionales más importantes de la República Mexicana.
 
La historia es como sigue: Genaro Vázquez Rojas eligió a Armando para que contara la historia del porque de su movimiento cívico, y como fue que lo obligaron a la clandestinidad. El reportaje no fue publicado por Julio Scherer porque, dijo que si lo quisiera, el mismo mandaría a sus reporteros de Excélsior. En cuanto a las fotografías (que luego causarían terribles torturas al autor) el entonces director del diario más importante de México ofreció pagar sólo 100 pesos por cada una. Al final la Revista Life las pagó 20 veces mejor.
 
Por haber sido el enlace del guerrillero con Armando Salgado, la maestra Concepción Solís fue torturada y amenazada de violación por el Estado Mexicano, a quien le exigían revelar el paradero de quien también era esposo de su hermana Consuelo. "Háganme lo que quieran, yo ya estoy muerta" les respondía.
 
Finalmente todas las personas que habían sido tomadas como rehenes por el gobierno de Luis Echeverría fueron exiliadas en Cuba. Pero Armando Salgado pagó por todos. Acusado de no venderle las fotos de Genaro Vázquez a la Dirección Federal de Seguridad y de un intento de robo en el PRI, del que el fotógrafo no tenía idea, fue sometido a crueles torturas.
 
Años después y tras el terremoto de 1985, Armando Salgado, quien hoy acumula 77 años de historia, empezó una nueva vida en Guerrero para ir en pos de otro sueño, Desarrollos Urbanos Amigables con el Medio Ambiente, DUAMA. que no ha podido concretar pues le ha sorprendido una enfermedad.  El sobreviviente de la tortura, hoy lucha por ser un sobreviviente al cáncer, del que es tratado en el Instituto Nacional de Cancerología.
 
Recientemente, gracias a una carta abierta, Armando Salgado recibió apoyos económicos anónimos para soportar los gastos de su tratamiento, él los agradece, pero lo que más desea es que conozcan su historia, la cual ha intitulado Una Vida en Guerra. A pesar de que fue un éxito en su primera edición, Editorial Planeta no  reimprimió el libro, pero se puede encontrar en Amazon, donde los suscriptores pueden descargarla incluso gratuitamente.
 
Armando Lenin  Salgado, les espera este viernes 11 de septiembre en la legendaria instalación universitaria de San Ildelfonso, para seguir conversando sobre su obra y participación de la historia en México





lunes, 31 de agosto de 2015

Genaro





Genaro es parte de un proyecto de trilogía documental que complementan ¡Halconazo! y Ayotzinapa. A pesar de los buenos augurios que parecía dar  el hecho de que ¡Halconazo! fuera preseleccionado por el Tribeca Film Institute, el Instituto Mexicano de Cinematografía rechazo la historia en varias oportunidades, por lo  que se hace difícil considerar que mientras gobierne el PRI este proyecto pueda acceder a fondos gubernamentales. Para eludir la censura, el proyecto se transformó en una trilogía de novelas históricas de cuyas  ventas se producirán las películas documentales. Esta es una muestra de este trabajo interactivo en el que se pretende que Genaro, Una Novela de la historia Reciente, sea a la vez un trabajo transmedia, a fin de que llegue a todos los públicos.

De hecho este trabajo parte de las imágenes del legendario Armando Lenin Salgado y tanto la película como la novela son, además de un homenaje a su persona, un esfuerzo para reconocer a México, en su Memoria, nombre también de un proyecto de vida de Ramsés Ancira.

martes, 19 de mayo de 2015

Genaro. Novela de la historia reciente. Para suscriptores





Amigos les comparto el borrador del primer capitulo de mi novela Genaro, basada en el archivo fotográfico de Armando Salgado. Los fondos que se recauden de la venta y donaciones serán empleados para la realización de la trilogía documental  Halconazo, Genaro, Ayotzinapa. Gracias por sus correcciones y aportaciones para continuar su desarrollo. Se autoriza su publicación citando esta fuente http://halconazo10dejunio.blogspot.mx/ 

No me pregunten si soy un espíritu o un fantasma. Lo que puedo decirles que hasta hace 60 palabras era inmaterial, pero cuando alguien escribió la G con la que empieza mi nombre, Genaro, empecé a materializarme para contarles esta historia, mi historia.
No se sorprendan, no hay nuevo en esto. Si tienes luz del sol iluminando estas páginas no es la de ahorita, fue emitida hace unos ocho minutos. Es algo de lo que llegamos a conversar cuando estábamos en la montaña, tan tranquilos a pesar de que parecíamos estar escondidos, no de los soldados que nos buscaban, sino de los meses a la sombra que nos esperaban si llegaban a atraparnos.
Si hubieran llegado por nosotros nos habríamos rendido sin hacer un solo disparo a pesar de que teníamos con qué defendernos. Esa era la instrucción que tenían todos los muchachos que nos acompañaban y a diferencia del grupo de Lucio todos estaban de acuerdo. Nosotros no matamos soldados. Son campesinos, son el hijo de Lupe, el sobrino de Julián, el primo de Mario, el tío de ese chilpayate ¿cómo se llama? ¡Ah condenado chamaco! ¿Cómo se llama? ¡Lo tengo en la punta de la lengua!... ¡Ah jijos! ¿Pues cual lengua? Se me olvida que hace ya cuarenta y tantos años que me mataron.
Pero no crean. ¿Cómo explicarlo? De niño conocí a un señor que se quejaba de que le dolía el codo. Así decimos en México a las personas que son avaras, que “les duele el codo”, pero no es eso lo que quiero decirles. El caso es que esta persona no tenía codo, ni brazo. Un muñón, apenas debajo del hombro. Se lo habían cortado porque se le estaba gangrenando luego de recibir el  disparo de una bala que nadie le supo sacar.  Pero el juraba que le dolía el codo, o por lo menos le ardía ¿bueno al menos le creeríamos si nos decía que tenía una intensa comezón? Poquito antes de recibir el tiro, nos dijo, lo había picado un jején.
Así que yo no tengo ese nombre en la punta de la lengua porque no me encuentro la lengua. Lo que sí puedo sentir es el cráneo hundido por la culata del rifle que me desconectó de la vida. Aún me duele un poco después de 43 años y varios meses, quizá porque fue la última parte de mi epidermis que estuvo en contacto con un objeto antes de que se desconectara la conciencia de mi vida.
Si la luz del sol que vemos antes de ocultarse en el horizonte fue irradiada hace ocho minutos, la de muchas de las estrellas que yo vi, (y las que usted verá esta noche, o la siguiente, si cree en esa idea romántica de que los muertos habitan en alguna estrella) puede pertenecer a cuerpos celestiales que ya han desaparecido en una supernova o…
Espere un poco, no sea incrédulo. ¿Por qué está pensando que qué  sé yo de supernovas y de la velocidad de la luz y de estrellas fantasmas? Se le olvida que  fui ¡que soy un maestro titulado! Disculpe, no tiene por qué saberlo. Hay retratos que son engañosos y tal vez en los que usted conoce sólo puede recordarme con la ropa que sólo se puede usar cómodamente en una montaña. Desengáñese, también supe lo que es una corbata y no vaya a creer que sólo la usé para la foto de mi título.
¿En qué estábamos? Ah, sí. Discúlpeme por favor. Como le iba diciendo hace exactamente 631 palabras yo no tenía materia, pero luego alguien tecleó una G y luego una E y después N A R O y sacó del olvido la foto que Armando Salgado le pidió a uno de mis muchachos que nos tomara con la cámara que llevó el día que le di una entrevista; y antes platicó con la mujer más inteligente del mundo, maestra también, con la que me casé y me guarda en la memoria con más fidelidad que nadie.
La memoria es intangible, la historia queda atrás cada micra de segundo. Todo es relativo y sin embargo hay algunas cosas constantes, al menos constantes hasta que un nuevo Einstein no descubra otra cosa.
Un rayo de luz hiere una película y se graba una imagen. No hay nada más rápido que la velocidad de la luz. La luz es onda y es partícula. La materia no se crea ni se destruye, solamente se transforma.
Pero antes de transformarse deja una huella y si tenemos cuidado podremos conservarla por suficiente tiempo en una fotografía, en el campo magnético de una cinta de audio, en una película.
No hay nada menos recuperable que el tiempo. Es relativo. Cuando el compositor y astrónomo William Hershel, descubridor de Urano, conversaba con su hijo John, le platicó esta historia que ya les he referido sobre la luz que vemos de estrellas desaparecidas.
John Hershel hizo experimentos con tiosulfato de sodio, los cuales fijaban las sales de plata. Siglos antes científicos chinos y árabes habían inventado cajas de luz que permitían proyectar imágenes del exterior a espacios cerrados. Lo que descubrió el hijo del compositor y descubridor de Urano se lo comunicó a su amigo Daguerre quien empezó a fijar imágenes a las que John Frederik William Hershel bautizó como fotografías, también acuñó los términos “negativo” y “positivo”.
Prácticamente  cien años después de la muerte de John Hershel, Armando Lenin Salgado me visitó en la montaña y me tomó muchas fotografías que después de mi muerte quedaron prácticamente olvidadas…hasta que un amigo de Armando empezó a difundirlas por todas partes con el apoyo de un sistema que viaja a la velocidad de la luz, el Internet.
Entonces yo, que descanso plácidamente en un cementerio de preciosa vista en un Edén que ha permanecido prácticamente a resguardo de los sembradores de amapola y otros criminales organizados empecé a materializarme en una fotografía por aquí, en un documental por allá, en un artículo de prensa más aca.
La paz y prosperidad que disfrutan en 2015 los habitantes de San Luis Acatlán, en el sangriento estado mexicano de Guerrero no es casual. Es un proceso histórico que yo continué, pero no inicié.
Cierto es un efecto mariposa al que pude haber contribuido cuando invertía mi exiguo salario en alquilar dos películas que se proyectaban en un inmueble de mi pueblo que yo alquilaba ex profeso para ello.
Pero aún antes, con más inteligencia que violencia Los Cívicos lograron reducir el poder de los caciques y dar una vida mejor a los campesinos. Y mis herederos, ya en el Siglo XXI han organizado para evitar atracos autorizados por la Secretaría del “Medio Ambiente” que hubieran acabado con la poca arena del río y quien sabe que desequilibrios hubieran causado.
¿Medio Ambiente? A mí no me culpen por favor. ¿Qué clase de eficiencia puede tener un gobierno que ni siquiera puede nombrar una dependencia sin redundancias? ¿Acaso el medio no es el ambiente?
Si en algo tan sencillo no puede haber coherencia ¿Cómo van a combatir a criminales armados con lanza cohetes? ¿Cómo al hambre si se sustituye la producción con despensas? Si la riqueza mineral se regala  en piedra bruta al extranjero; si a 150 años de que Marx y Engels dijeran que al menos en el transporte público el Estado debería mantener el monopolio para que la clase obrera pudiera transportarse a trabajar, y lo ceden a particulares que matan en el “Metrobus” a mil por ciento más pasajeros y peatones que en el Metro que sí permanece como servicio público ; si en un país de dos millones de kilómetros cuadrados la mayoría de la gente apenas conoce su delegación o municipio ignorando que desde Sonora a Yucatán hay vestigios de algunas de las civilizaciones más antiguas del mundo, tan antiguas o más como las que dejaron huella en Altamira o las cavernas francesas…

Tal vez ya me esté materializando demasiado. Esto debe ser una novela y no un ensayo de teoría política. Si no te has cansado demasiado, yo soy Genaro y esta es mi historia.